Recientemente me he encontrado tomando notas sobre ciertas cosas que leo, y entre tanto surgió el génesis de la idea de crear una página donde publicar estas cosas.

Este espacio nace meramente con el fin de comunicar y expresar ciertas ideas y pensamientos que -aunque no siempre certeros ni correctos- sirven para adherirse a la tesis de que escribir es pensar.

Aprovecho la ocasión para hablar un poco sobre mi:

  • Tengo un gato; se llama Tsuki. Es gorda para algunos, peluda para otros; ambas cosas para los que saben. La pueden ver en el favicon de la página.
  • Amo la lingüística. Amo mi lengua. Sé inglés y un poco de francés, lamentablemente. Escribo a veces en inglés y, en otras ocasiones, mezclo idiomas por comodidad mía y no del lector. Perdón de antemano.
  • El nombre de la página viene del protagonista de mi obra de ficción favorita: Los hermanos Karamazov, que deben leer por el mero hecho de ser humanos (y si no lo son, también).

A este punto quizá te preguntes, y con justa razón: ¿hay alguna razón para que yo, lector, emplee mi tiempo en leer el contenido de esta página? Tal vez. Eso lo verás tú leyéndola. Mientras tanto, continuaré escribiendo sobre cosas que amo y que pueden no tener valor alguno para ti, aún.

Dije que escribiría sobre lo que amo, pero empezaré por algo que no: las tildes. Mi defensa es que amo el español, y las tildes, por molestas que sean, no apagan ese amor. Pero seamos sinceros: ¿a ustedes les gustan? Cumplen su función, sí, pero escribirlas es tedioso. En papel, dibujarlas brinda cierto placer; ¿pero en el teclado? Es miserable. Estuve años usando computadoras y no fue sino recientemente cuando aprendí cómo se ponían las tildes. Deberían enseñar estas cosas en la escuela.

Imaginen mi sorpresa al estudiar francés y descubrir que no solo hay acentos, sino que existen varios tipos: être, à, Élysée. Al igual que en nuestro idioma, cada marca tiene sentido; el «à» se distingue del «a» (segunda persona del verbo avoir) por esa pequeña tilde.

Dediqué tantas líneas a hablar de algo tan ínfimo para decirles que los amo tanto como para escribir colocando estas tildes que tanto me molestan.

Volviendo al formato de recién:

  • Soy cristiano, cristiano ortodoxo. Católico ortodoxo, Eastern Orthodox o como desees llamarlo. Me bauticé y crismé hace no mucho. Mi santo patrón es Alexis de Roma.
  • Amo la música con absolutamente toda mi alma. Toco el piano, no muy bien. Tocaba guitarra antes, tampoco muy bien.
  • Acabo de decir que amo la música y que le tengo estima. Es cierto, y estoy seguro de que esas simples palabras no abarcan ni una centésima de lo que mi alma siente; mas, sin embargo, no suelo escuchar mucha música seguido y, si lo hago, escucho las mismas cosas de siempre.
  • Tanto como la música, amo la literatura. Dostoevsky, Becquer, Rimbaud, Dumas…

Y escribiendo esta pagina, me termino preguntando cómo podría ser la mejor forma de organizarla, que si quizás escribo mucho, que si quizás podría sintetizar más…

Y que tal si:

música